—¿Ah? ¿De verdad? Diego, ¿estás bien? —Lola se sorprendió.
—Él está bien físicamente; el problema es su cabeza.
—¡Tú eres la que tiene problemas mentales! —Diego le lanzó una mirada furiosa a Irene.
Entre ellos, se lanzaban comentarios, y para Lola, parecía que eran una pareja juguetona. Ya tenía una sensación de crisis, así que miró a Irene.
—Irene, Diego está herido, ¿por qué lo haces enojar? ¿Podrías salir un momento? Yo me encargaré de él.
—No hay problema en que lo cuides, después de todo,