Irene era, sin duda, una estudiante ejemplar. Durante su tiempo en la escuela, siempre tuvo un excelente rendimiento académico, y una vez que estudió medicina, fue reconocida por sus profesores, quienes la consideraban excepcionalmente talentosa. Nunca enfrentó problemas en sus estudios, su trabajo o su familia. Sus padres tenían una relación distante con ella, en parte porque creció con sus abuelos.
Además, cuando Irene tenía apenas dos o tres años, sus padres decidieron tener un segundo hijo.