Para su sorpresa, la comida que hizo Diego resultó ser bastante deliciosa. Feli comió varios panes y un poco de verduras, y se notaba que estaba muy satisfecho.
Después de la cena, Diego se ofreció a limpiar y lavar los platos.
—Déjame a mí, eres el invitado y además cocinaste, no puedo dejar que tú hagas todo. —dijo Irene.
Mientras Irene lavaba los platos, Diego la observaba. Pero antes de que ella pudiera terminar, se dio cuenta de que se había acabado el detergente.
—¿Se acabó? Voy a comprar