Sin embargo, al pensar en el pasado, el tiempo de Diego había estado realmente limitado. Al menos, el tiempo que pasaba con ella era casi inexistente. En cuanto al tiempo dedicado a otros... Irene prefería no pensarlo. Aun así, su expresión cambió.
—Quizás antes deseaba que me acompañaras. Pero ahora, Diego... ya no lo necesito. —le dijo a Diego.
Con el paso del tiempo, muchas cosas cambiaban. Las expectativas de antaño no habían desaparecido del todo, pero se desvanecieron poco a poco, dejando