Diego en realidad había seguido a Irene. No había mandado a nadie a espiarla, simplemente alguien lo vio y le avisó. Pero al encontrarse con ella, fingió que era una coincidencia, temiendo que Irene se molestara.
Los tres se sentaron a tomar café, y Diego miraba a Eloy con cierta hostilidad. La razón por la que había venido era, primero, por preocupación por Irene, y segundo, porque desconfía de Eloy.
Eloy tenía un aire de intelectual, muy diferente del astuto hombre de negocios; él emanaba eleg