—¿Qué te pasa? ¿No ibas a romper con él? ¿A dónde vaya, qué te importa? —Irene la detuvo.
Bella se quedó en shock. Después de unos segundos, levantó la pierna para subirse a la cama y se recostó contra el cabecero, con una expresión impasible.
—Tienes razón.— Irene había pensado en hacerle una broma, pero no esperaba que ella se tomara sus palabras tan en serio; de inmediato se preocupó.
—¿Qué dices? Solo estaba bromeando.
—Yo no estoy bromeando. —respondió Bella—. He estado pensando mucho estos