—Señorita, ha llegado alguien. —dijo la mujer mientras llamaba a la otra habitación.
Desde adentro, se escuchó una respuesta dulce. Irene dio un paso al frente y vio a una chica vestida con ropa de casa. Tenía el cabello largo suelto, y sus rasgos eran muy bonitos, dando una impresión de dulzura.
—¿Quién eres? —preguntó Sofía, acercándose y haciendo un gesto para que la niñera se fuera.
El interior de la casa no había cambiado mucho; solo algunos detalles habían sido modificados.
Irene abrió el