—¿Hay noticias? —Diego lo miró.
—No. ¿Cuánto has bebido? ¿Cómo te has puesto así? —Pablo frunció el ceño.
No habían pasado muchos días desde su última reunión, ¿cómo era posible que Diego hubiera adelgazado tanto?
—¿He oído que no duermes bien? —Pablo preguntó—. ¿No has ido a verlo? ¿La empresa tiene muchos asuntos últimamente?
—No. —Diego apartó la copa de vino con irritación. —No lo entenderías.
—Ese tono... —Pablo lo miró—. ¿Asuntos del corazón? ¿Por Irene? No me digas que de verdad estás en