Diego no dijo más y pronto llegaron al instituto. Pablo comentó:
—Habla bien con ella.
—Si vuelvo a estar con Irene, no quiero que tengas esa actitud hacia ella. De lo contrario, no te consideraré mi hermano. —Diego respondió.
—Aunque creo que ustedes dos no son compatibles, si realmente te gusta, no tendré conflictos con ella, aunque eso signifique sacrificarme. —Pablo frunció el ceño.
—No digas eso de que no son compatibles; no lo repitas.
Dicho esto, Diego abrió la puerta y salió del coche. P