Diego tuvo un momento de desconcierto.
Si... si Irene fuera así de dulce y atenta con él, sería maravilloso.
—¿Diego?
—¿Pablo te ha contactado? —Diego volvió en sí y le preguntó.
—Está ocupado. —Mariana sirvió el caldo de pollo y se lo pasó—. Dijo que tiene que ir a muchos lugares.
—Expandir el mercado internacional no es tan fácil como parece. —Diego tomó un sorbo—. Está muy rico, gracias. Tengo que seguir trabajando, así que puedes irte.
—Está bien. —Mariana sonrió—. He notado que no te ves bi