—Miremos cómo actúa. —dijo Diego, levantando una ceja.
—¿Irene viene? ¿Para disculparse? Ustedes... ¿no se habían divorciado? ¿Qué, no lo hacen? —Pablo escuchó desde un lado, completamente confundido.
—Ay, señorito Pérez. —uno de los hijos de ricos comenzó a hablar—. ¿Cómo es que no entiendes todavía? Son solo una pareja peleando, ¡eso es coqueteo!
Varios empezaron a hacer broma, y Diego tenía una leve sonrisa en el rostro. Pablo forzó una sonrisa, pero no pudo ocultar la envidia en sus ojos.
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