—No. —dijo Diego—. Además, si no hay pruebas suficientes, Santiago tampoco se dejará engañar.
—Diego, en este tipo de asuntos... si lo deseas, Irene no podrá defenderse. O quizás... ¿es que en realidad no quieres divorciarte?
—Salí para encontrar tranquilidad, ¿por qué hablas tanto? —Diego respondió con impaciencia.
Pablo guardó silencio durante unos segundos antes de hablar de nuevo.
—Diego, ¿cuánto tiempo... has estado sin contactar a esa mujer?
Esa "mujer" no tenía nombre, pero ambos sabían a