Irene no quería prestarle atención, así que solo respondió con un "sí".
—¿Vas a ir a hacer qué? —La expresión fría de Diego dejaba claro su desacuerdo—. ¿No hay nadie más en el hospital que te necesite?
—¿Por qué no puedo ir? —Irene no estaba de acuerdo con su afirmación.
—Eres una delicada, mimada. ¿Qué puedes hacer en el ejército? ¿Seducir a hombres? —Diego la miró de arriba a abajo.
—¡Diego! —Irene se enfureció y se sentó de un salto—. Tú, que no tienes ningún principio y careces de moral, ¿c