—¡Estrella está allí, pero su teléfono de repente dejó de funcionar! ¡Tengo que ir ahora mismo! —Irene, angustiada, no se detuvo a explicar más.
No era su problema en absoluto. Diego mostró una expresión de preocupación, pero sabía que Irene y Estrella eran como hermanas.
—Te envío mi ubicación.
Colgó la llamada, envió su ubicación y regresó al reservado. Lola extendió su mano y se abrazó a él.
—Diego, ¿vamos a cantar?
Este lugar ofrecía todo tipo de entretenimiento, y no era la primera vez que