Diego dijo algo que Lola no escuchó claramente, así que preguntó: —¿Qué?
—Nada. ¿Qué te gustaría cenar esta noche? Te invito. Y sobre tu hermano, en el Hospital Santa no pueden ayudarle. ¿A qué otro hospital quiere ir? —Diego sacudió la cabeza.
Lola bajó la mirada, pero luego volvió a alzarla, con una sonrisa en sus ojos. —Es que él no tiene habilidades. Está de mal humor y yo estoy tratando de consolarlo.
—Es normal que tenga emociones, todavía es joven. —Diego comentó—. Si quiere hacer algo po