—Detente. Es suficiente —era Liam. Mi hermano intentaba evitar que asesinara a los humanos.
—Ellos no merecen mi ayuda, ni mi compasión. No después de lo que han hecho —respondí. En ese instante comprendí algo. Esa misma determinación que ahora sentía, era la que debía tener contra Kaleb y su ejército. No podía seguir teniendo compasión por quienes intentan destruirme.
—Andy, tú no eres así. Detente —Liam me sujetó, y supe lo que debía hacer.
—Bien —me giré nuevamente hacia las cámaras—. Se acab