― Pronto haré una visita a Leifos para instalar el escudo. Tal vez pueda acompañarme y así conozca Teren ― dije, siguiendo su juego en caso de que nos estuvieran escuchando.
― Me alegra que lo entienda ― respondió con una leve sonrisa. Claramente había algo más que no podía decirme aún.
En ese momento, Gale entró en la sala. Seguramente ya se había empezado a preocupar por mi tardanza.
― ¿Está todo bien? ― preguntó, directo y atento.
― Sí, solo estábamos evaluando dónde podríamos conseguir más a