POV Lanya
Cuando desperté, el dolor fue lo primero que reconocí.
No fue inmediato, no fue claro.
Era una sensación difusa, como si mi cuerpo no me perteneciera del todo, como si estuviera flotando entre dos realidades.
Abrí los ojos lentamente, con esfuerzo, y durante unos segundos no supe en dónde estaba. El techo blanco sobre mí no decía nada, las paredes tampoco. Todo era extraño, ajeno.
Mi respiración se volvió irregular.
Entonces giré apenas la cabeza… y la vi.
Lisa. Su rostro estaba tenso,