POV Lanya
Reí, pero no fue una risa alegre. Fue amarga, casi vacía, como si ya no quedara nada más que decir.
—No me arrepiento nunca de lo que hago —le dije, sosteniéndole la mirada sin titubear—. Una vez te amé… y una vez te dejé, Damiano. No me arrepiento de nada.
Las palabras salieron firmes, pero por dentro algo se estremeció. No era duda… era memoria.
Me di la vuelta antes de que pudiera responder. No quería escuchar nada más, no necesitaba hacerlo. Ya había aprendido que las palabras de