POV Lanya
Escapar. Esa palabra era lo único que ocupaba mi mente, lo único que latía con fuerza dentro de mí, como un impulso primitivo que se negaba a desaparecer.
Escapar… vivir… salir de ese lugar antes de que fuera demasiado tarde.
Pero los gritos de Atalya no me dejaban pensar.
Su voz rebotaba en las paredes, cargada de odio, de veneno, de una furia que parecía no tener fondo.
Cada palabra que salía de su boca era un intento de destruirme, de quebrarme, de arrastrarme con ella al abismo.
Y