POV Lanya
—El señor Bennister está en camino —dijo uno de los hombres, con un tono seco, casi indiferente—. Liberaremos a una de ustedes… y la otra morirá sin piedad.
Sentí que esas palabras se clavaban en mi pecho como una sentencia escrita con sangre.
—Una de ustedes. La otra morirá. Al menos que el señor Elizalde vuelva.
No había espacio para dudas, ni para negociaciones. Era una elección cruel, simple… y definitiva.
Giré lentamente el rostro hacia Atalya.
Ella ya me estaba mirando.
Su sonris