POV Flora
Llegué al hospital casi sin poder respirar.
Había conducido demasiado rápido, con las manos aferradas al volante y la mente completamente nublada por el miedo.
Cada segundo que pasaba me parecía una eternidad. Miraba a ese niño por el espejo retrovisor y lo veía pálido, asustado, con los ojos llenos de lágrimas.
El niño sollozaba en el asiento trasero.
—Quiero a mami…
Aquellas palabras me atravesaron, pero no permití que me detuvieran.
No podía.
No en ese momento.
Estacioné frente a la