POV Lanya
A la mañana siguiente desperté después de haber dormido apenas unas horas. Mi cabeza seguía siendo un desastre. Cada vez que cerraba los ojos escuchaba la voz de Atalya amenazándome.
“Si en un mes no estás casada, voy a entregarte el cadáver de tu madre.”
Abrí los ojos de golpe y respiré agitadamente.
Sentía el pecho apretado.
Caminé por la oficina de la empresa nueva, como un fantasma mientras intentaba mantenerme tranquila. No podía derrumbarme. No ahora. Mi madre me necesitaba viva,