El ambiente en el restaurante era elegante, pero la atmósfera para Simón se había vuelto densa y sofocante. Oculto tras una columna cercana al ventanal, notó al mesero acercarse a la mesa donde Natalia estaba sentada con los dos empresarios.
Su atención se centró en cómo el mesero manipulaba la bebida de Natalia de forma sospechosa. Los dedos de Simón se cerraron en un puño cuando vio al hombre colocar algo en el vaso.
—¿Qué demonios está haciendo? —murmuró con rabia contenida.
Natalia, aj