Horas antes…
Simón abrió la puerta de su casa y lo primero que escuchó fue el sollozo dramático de Isabella resonando por el vestíbulo. Su paciencia, ya desgastada por el peso del día, flaqueó un poco más.
Cerró la puerta con calma, tomando aire profundamente para no explotar antes de tiempo. El recuerdo de Natalia junto a Keiden aún lo atormentaba, y el cariño evidente de Nathan hacia ese hombre le provocaba un nudo en la garganta que no lograba deshacer.
Al girar hacia el salón, encontró