Simón estaba sentado en la silla de la habitación, con los codos apoyados en las rodillas y la mirada perdida en el suelo. Su mente seguía atrapada en las palabras que había escuchado en el pasillo.
—Ella me lo dijo y no le creí —murmuró con la mirada perdida—. Pensé… pensé que sólo quería alejarme.
Hailey lo observaba en silencio desde la esquina, dudando si debía decir algo o esperar a que él rompiera el hielo. Finalmente, dio un pequeño paso hacia él y habló con voz suave, eligiendo con cuid