Minutos antes…
Mateo caminaba de un lado a otro, mientras los nervios se apoderaban de cada fibra de su ser y lanzaba miradas furtivas hacia la construcción abandonada a las afueras de la ciudad.
El lugar era lúgubre, con paredes grises a medio derrumbar y un aire de peligro tangible.
Varios hombres corpulentos y de aspecto intimidante hacían guardia en la entrada principal, sus ojos recorriendo el entorno con desconfianza.
Keiden se acercó a él, colocando una mano firme sobre su hombro par