El silencio entre Natalia y Simón era casi insoportable. Ella cruzó los brazos, mirándolo con impaciencia.
—Si no vas a decir nada, mejor me voy —declaró, con voz fría y cortante.
Simón tomó aire, luchando por reunir las palabras adecuadas.
—¿Ya obtuviste los resultados del examen de ADN? —preguntó con tono tenso, tratando de mantener la calma.
Natalia asintió con un leve movimiento de cabeza, sin agregar nada más. Parecía reacia a querer hablar con él y Simón parecía notarlo, ya que ba