Alexander Howard clavó su profunda mirada en los ojos de Aitor.
Zack separó sus labios y palideció, pensó que la sociedad se vendría abajo, pateó a su amigo por debajo de la mesa.
—Señor Howard, disculpe a mi amigo…
—Todos en esta vida tenemos un propósito —indicó interrumpiendo a Zack—, el mío es generar dinero, y repito para eso quiero a mi lado a los mejores. ¿Trabajan conmigo o no firmamos ningún contrato? —preguntó.
Aitor asintió, sin embargo, no se quedó muy convencido, había algo en e