Aitor tenía entre sus brazos el cuerpo de Aby, dormía junto a ella, cuando la alarma de su móvil sonó, eran las 5h30 am y tenía el tiempo justo para prepararles el desayuno, irse a su hotel, bañarse, cambiarse de ropa y asistir a la cena con el señor Howard.
—Aby, cariño, debo levantarme —susurró.
El cuerpo desnudo de Abigaíl se hallaba apretado al de él, lo tenía abrazado con brazos y piernas como si no quisiera despegarse de su lado, entre sueños escuchó la voz de Aitor, frunció los labios,