«¡¿Estás embarazada?!»
La pregunta hizo eco en la mente de Aby, y su corazón bombeó con fuerza, la posibilidad existía, parpadeó y sacudió la cabeza.
—No, claro que no —balbuceó.
Piero plantó sus ojos en ella, la examinó con la mirada.
—Te conozco hace cinco años Abigaíl Hamilton, sé bien cuando mientes o dudas, así que… ¿existe esa posibilidad?
Aby cerró sus ojos, inclinó la cabeza.
—Sí, sí existe la posibilidad —contestó, se recargó en el sillón y soltó un bufido de frustración—, no pensé