Valentina caminó por varias cuadras, las lágrimas le desdibujaban el camino, y se detuvo, no podía dejar de pensar en Scott, ¡él no podía morir! Ella no quería verlo partir del mundo
«¡No puedes dejarme, Scott, menos a tu hijo! Esto no es justo, ¿Cómo puede ser la vida tan injusta? ¿Y yo? Solo he estado sosteniéndome de este maldito rencor por tanto tiempo, simplemente no puedo más, debo admitir la única verdad, ¡Aún te amo, Scott! Aún te amo» pensó
Scott miró a Frank en la cama, se veía débil