Pasaron casi dos semanas, Valentina manejaba rumbo a las tierras de los Dion y Brighton, cuando encontró en el camino a Lisa, que venía del colegio, ella accionó el claxon, hasta que la chica se detuvo, y subió a la camioneta.
—Hola —dijo con timidez
—Hola, vamos, sube.
Lisa subió
—¿Te llevó a casa?
—No… en realidad, debo disculparme contigo —dijo con la mirada triste
Valentina sonrió al verla
—¿Qué pasa? ¿Por qué debes disculparte conmigo?
—Yo… ¡Te entregué a manos del malvado…!
Valent