—¡Cállate, Scott! ¿Quién te crees que eres para ofenderme de esta manera? ¡No eres nadie! —exclamó rabiosa, mientras los ojos de Scott la miraban aturdidos—. ¿Hablas de engaños o traiciones? Eres tú quien volvió con Laura, incluso antes de nuestro divorcio, la mantenías oculta, como un secreto, y luego vienes ante mí a hablar de traiciones y dignidad
—Valentina, yo…
—¿Acaso lo olvidaste? Me dejaste por esa mujer, ¿Qué hiciste después? Te apuesto que tú te revolcaste con ella en nuestra casa, e