Scott salió junto a su madre y la miró con rabia
—¿Qué es lo que intentas hacer, madre? ¿De verdad ibas a matar a tu propio hijo? —exclamó con tal desesperanza que la misma Diana sintió temor
—Yo… quería ver como estaba, eso es todo.
—¡No me mientas, Diana! —exclamó tomando su brazo, y ella se liberó al instante
—¡No miento! Debo ir a casa —dijo Diana mirándolo con ojos enormes.
Ella simplemente se fue de ahí, Scott bajó la mirada, tuvo que entrar de vuelta a la habitación
—El señor no pue