62. El final de todo aquello
El juicio fue un desgaste emocional.
Y es que, por lógica, Francesca no tenía previsto quedarse de manos atadas, así que contrató a un equipo de abogados que estaba allí dispuesto a todo y más.
La primera en tener que declarar fue Clara. Ella reveló como había conocido a la acusada, y todas las amenazas y daños psicológicos a los que la había sometido.
El segundo fue Maurizio, quien no omitió detalles de su complicidad con la mujer con pruebas en mano, como tampoco de que se haría completamente