56. Una verdadera sorpresa
Estaba ansiosa por verla, por tocarla, besarla profundamente y fundirse en ella, por eso cuando aterrizó en aquella discreta pista de aterrizaje la mañana siguiente, no perdió el tiempo y lo arregló todo para que el reencuentro después de una semana fue completamente especial para ambos.
Tenía muchísimas cosas por decirle y había estado esperando a que llegara ese momento para hacerlo. Las videollamadas, aunque conseguían hacerlos sentir un poco más cercanos, no eran ni la mitad de suficiente.