24. Salva a nuestra hija, por favor
Cassio todavía tenía asuntos que resolver en roma, y Francesca era el primero de ellos. Cuando regresó a la mansión; después de asegurarse de que Kathia tomara un vuelo en su jet privado a la costa, sabía que encontraría a su hermana allí.
— Cassio, cariño, te estaba esperando, yo… — pero él se apresuró hasta el despacho, dejó la puerta abierta para que ella lo siguiera y después la enfrentó al girarse.
— ¿Por qué? — era lo primero que necesitaba saber — ¿Por qué diablos me hiciste esto, durant