23. Un sucio secreto
Kathia no quería sentir.
No quería sentir rabia.
No quería sentir decepción.
Sobre todo, no quería sentir solo, pero todas y cada una de esas sensaciones se arremolinaban en su interior con euforia.
— ¡Kathia! — apenas empujó la enorme puerta de cristal y salió a la calle, la voz de Cassio resonó a su espalda, pero ella no se detuvo, al contrario, apresuró su paso lejos de allí. Era lo único que quería. ¡Estar lejos!
Pero no fue lo suficientemente rápida porque en seguida la mano de Cassio la t