Cuando Regina despertó luego de tanta tortura, se enteró de lo peor: no podría ser madre.
Un sueño que había tenido a lo largo de su vida, simplemente quedó pisoteado por personas ambiciosas y obsesivas. Porque eso era lo que habían sido Mónica y Alicia. Dos desquiciadas que la habían arruinado.
Ahora ambas mujeres estaban muertas, dejándole un daño irreparable y ese era su imposibilidad para concebir.
Nicolás se mantenía a la orilla de la cama, contemplando sus lágrimas y odiaba la sensación