"¡Cuida tus palabras, Victoria!" la interrumpió Wilson con un siseo afilado.
Sus ojos brillaron con una amenaza peligrosa, haciendo que Victoria retrocediera ligeramente por la sorpresa.
"¡Nunca vuelvas a insultar a Ana Maria! Si no fuera por la herencia de esa joven señorita, no podrías lucir bolsos de lujo, joyas de diamantes ni disfrutar de esta vida burguesa que tienes ahora."
Wilson dio un paso hacia adelante, mostrando ese lado oscuro, frío y calculador que siempre había ocultado.
"Además