Te quiero

Cerró los ojos cuando jugó con su glande y le dedicó penetraciones cortas, haciéndola retorcerse de goce, ese que sintió también y se vio forzado a cerrar los ojos y abrir la boca para controlarse. La joven lo llenaba de espasmos, de un placer incontrolable que no sabía desde donde provenía.

Era magnifica y no se cansaba de repetírselo.

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