Joseph había programado una alarma para despertar a las siete y treinta, pero el cansancio y la borrachera de la noche anterior le impidieron hacer un esfuerzo a la hora exacta en que su alarma timbró y siguió dormido, enredado a los brazos de Lexy por al menos cuarenta minutos más.
La pareja se despertó por un fuerte ruido que se oyó en el exterior y se levantaron de la cama sobresaltados, cada uno corriendo en una dirección diferente.
El hombre revisó el elegante traje azul que había traído e