Lunes 7 de abril del año en curso.
Despierto estirando los brazos de lo bien que dormí anoche, tengo que darme prisa para comenzar con el pie derecho este día que luce increíblemente fresco.
Es temprano, apenas va a amanecer, voy a abrir mi balcón para admirar la belleza de los primeros rayos del sol que iluminan mi habitación; veo a Bernhard esperando con una rosa azul sobre su mano.
—Si buscas a mi padre te sugiero que uses la puerta principal—menciono, sosteniendo las puertas entre mis manos