Después de tenerlo todo preparado, Noa tuvo todas las comidas empacadas y luego las puso en una caja termo.
–– Ya están todas. Son comidas adecuadas para el abuelo. Llévaselas.
Alex frunció el entrecejo y preguntó.
–– ¿No vas conmigo?
–– No, he dejado todas las comidas preparadas.
–– ¿Cómo explicaré si el abuelo me preguntará por qué no ha ido conmigo?
–– ¿Acaso no sabes cómo responderle?
El aire se congeló otra vez.
–– ¿Podemos hablar un poco?
¿Hablar?
Noa no sabía qué más podría hablar con