Todos los ojos se posaron en ella.
—¡Bolita! —Alvaro también estaba emocionado. Intentó levantarse pero con solo moverse un poco se retorció de dolor.
Sin embargo, pensó en algo y trató de controlar su expresión facial. Los hombres que estaban de pie a su lado lo miraron y comprendieron en silencio. Quería fingir que no le dolía.Noa quería abrazar a Alvaro, pero al ver que su cabeza estaba vendada, se detuvo.
—¿Cómo está la herida? ¿Estás bien? ¿Qué dijo el médico? —preguntó Noa.
Alvaro quería a