Como Manuel no se oponía, Mateo pensó en atraer a Alvaro a su bando. Mientras más personas se opusieran, más éxito tendría. Pero nunca esperó que Alvaro también estuviera de acuerdo.
A Mateo solo le quedaba Javier, pero justo cuando estaba a punto de hablar, escuchó a Javier decir fríamente:
—Si quieres oponerte, hazlo, pero no cuentes conmigo.
Mateo: ¿Qué?
Bien, ¿qué tal si lo borramos del registro familiar?
Al final, Mateo solo pudo decir con resentimiento:
—Cuando llegue mi hermano mayor, le