Mientras tanto, los asistentes de ambas partes los seguían.
El asistente de Simón miró curiosamente a la persona que llevaba Manuel en brazos cuando este pasó a su lado. Manuel cambió ligeramente su expresión y, por instinto, acomodó a Noa en sus brazos para que no se viera su rostro.
Sin embargo, su movimiento fue demasiado lento y el asistente alcanzó a distinguir medio rostro. La mente del asistente de Simón pareció recibir un fuerte golpe y se quedó paralizado en su lugar.
No fue hasta que l