―Mi señor, mi señor…
―cállate, no quiero hacerte nada malo, estoy a punto de hacerte mucho daño, así que cállate…
Mi voz se fue haciendo una octava más baja, en lo que el teniente Brian quien estaba a mi lado apretó sus labios en una línea recta.
Como si le acabara de decir algo a él, y no al bastardo que tenía a mi lado, aquel que hasta ahora me enteraba de que le había estado dando drogas a Calíope en busca de que abortara
Estaba tan enojado, tan frustrado que solo podía pensar en el hecho sé