Cada día estaba más y más gorda, era impresionante, el cambio tan increíble e irracional que había tomado mi cuerpo.
La verdad era que no comprendía a aquellas mujeres que hablaban del embarazo, como si fuese no más que la etapa más milagrosa y magnífica de su vida.
Yo no tengo los pies hinchados, no logro ver mis extremidades bajas, sin contra que estoy cansada todo el tiempo y mi humor es tan cambiante como una montaña rusa.
¿Qué es eso que alagan? Tal vez es porque nos dejamos guiar por el c